Trenzados
Esas ideas que se enredan en mis largos cabellos salvajes...
martes, 19 de noviembre de 2013
El 'dark golden': El must de temporada que despide a las mechas californianas
domingo, 10 de marzo de 2013
Colores Otoño-Invierno 2013.
Si usted es de las friolentas como yo, ya había empezado a pensar que haremos con las frías mañanas de la urbe capital
Les dejo la paleta de colores que PANTONE liberó para las prendas de temporada.
martes, 20 de noviembre de 2012
CosmoSalónSur en Concepción...

Quien de ustedes no les robaba las cremas a la mama, o los maquillajes y se pintarrajeaba entera cuando eramos niñas?

Bueno, les cuento. La CosmoSalón Sur 2012, con la más completa variedad de productos de belleza aterriza en Concepción este 24 y 25 de Noviembre en Suractivo.
Con dos años de experiencia en Santiago, por fin nos visita la Feria de Belleza, Cosmética y Peluquería más importante de nuestro país, con sus cientos de marcas para regalonear nuestra piel, cabello, manos y cuerpo.
El recinto de Suractivo abrirá sus
puertas a las 10.30 de la mañana, previo pago de los $3.000 de la entrada, pero
si presentas el cupón de descuento que aparece en www.cosmosalon.cl, sólo pagas $2.000.jueves, 11 de octubre de 2012
Rayando en Rojo
Esta caminada visita a la Capital me he llevado varias artísticas sorpresas. Y especialmente cuando paseaba por Isidora Goyenechea..



sábado, 5 de febrero de 2011
… Tu risa loca.
miércoles, 21 de abril de 2010
... cuando pase el temblor.
Las 2.30 de la madrugada y el teléfono no para de sonar. La encrucijada entre contestar y no deja unos segundos antes de pronunciar el ansiado “me voy en un rato” que tanto esperan al otro lado de la línea. La noche esta tibia, como recordando a sus nocturnos acompañantes las cálidas noches de un verano que está a punto de acabar, para dar paso a las obligaciones de las clases, el trabajo, y la inminente llegada de un otoño a veces crudo y a veces medio estival.
Por el balcón del céntrico edificio el olor a la carne rostizándose en la parrilla provocaba toda una sinfonía de sonidos internos en los participantes de la tertulia y la prohibición de abandonar el lugar “hasta que no quede nada” impedía el paso por la blanca puerta que separaba del pasillo.
La última gota del brebaje de dudosa procedencia, es la excusa perfecta para zafar con maestría de la reunión. Los ojos cómplices de la señorita de la esquina derecha clavaron cual rayo los del muchacho del borde de la ventana.
- Nosotros vamos por más copete. ¿Quién pone el hielo?
En tres segundos la suma para la compra está más que cubierta y los tortolitos escapan por las calles de un Concepción cantando canciones de moda y jugando a las carreras de tres pies mientras el grupo los observa y comenta lo idiota que se pone la gente en la etapa de enamoramiento, no importa la edad, no importa la diferencia de tamaños…por suerte solo dura un par de meses, es el consuelo.
Las 3.00 de la madrugada y el capitán de la lancha cruza la puerta del dormitorio buscando el descanso que la marea prometía hace unos instantes. Una sensación diferente tenía la noche, un olor diferente deambula por el aire, una corriente diferente lo trajo minutos antes de lo presupuestado a la orilla.
Un beso y un buenas noches.
3.30 de la madrugada y la jovencita enterrada en sus coloridas sábanas corta el teléfono y se apresta a descansar… una vuelta en la cama y el sonido de la tierra le hace abrir los ojos nuevamente. El sonido de los frascos de esmalte en la repisa sobre su cabeza la obliga a lanzarse fuera de la cama. Acostada en el piso siente cómo la llaman de la pieza contigua.
- Veinte, veintiuno, veintidós.
El sonido de las copas cayendo, los gritos en la calle, las corridas de la gente y los frenazos de los autos se confunden con el apagón de luz, la oscuridad, y los secos ruidos de las cosas cayendo en el primer piso.
La pareja no se puede tomar de la mano aún cuando están acostados en la cama. La hija llega al dormitorio y entre todos tratan de calmarse. Es estas alturas el tiempo o se detiene o su proporción ya se perdió en uno de los tantos vaivenes de la tierra.
Tan pronto como el suelo dejó de zamarrearse al compás de las placas tectónicas los tres se visten tan rápido como sea posible y elucubrando en sus mentes el plan perfecto para coordinar el escape del lugar. Las líneas telefónicas muertas no ayudan a dar tranquilidad, ni a ellos ni al centenar de personas que pasa por las calles gritando desesperadamente un Aló que no tiene respuesta.
Velas, linternas, las pilas de la olvidada grabadora, el botiquín de camping, cocinilla a gas y mil cosas de supervivencia fueron instaladas en el pick up de la camioneta que pronto se convertirá en el vehículo de emergencia de la población. Y la tierra se negaba a terminar con el vals apocalíptico que porfiaba en bailar.
En la cancha del barrio, fogatas y conversaciones susurrantes se mezclaban con el frio aire de las casi cinco de la madrugada, cuando desde el fondo y entre los arboles de “El Morro” de Talcahuano los gritos ensordecedores de los hombres anunciaban la llegada de la fangosa ola que destruirá lo que un dudoso terremoto de 8,8 grados Richter dejó en pie.
La masa de gente no para de correr hacia todos lugares, quizás intentando llegar a un cerro distante más de 4 cuadras, intentando llegar a lo alto que los edificios de 4 pisos pueden llegar, intentando salvar lo poco que tenían, intentando quedar con vida para contar y narrar lo que los ojos – en algunos aún somnolientos- lograban ver en los escasos espacios de claridad que el tumulto permite distinguir.
Un fango mezcla de alquitrán, petróleo, basura, y quien sabe cuántas cosas más inunda, en todo el sentido de la palabra, más de 7 cuadras desde la orilla de mar. Por la radio las autoridades anuncian una falsa alarma de tsunami, mientras por la ventana pasan automóviles, restos de lanchas azotadas y aun amarradas a trozos de muelle, cuerpos de infortunados que no lograron ponerle turbo a sus pies para escapar. Gritos de mujeres, hombres, ancianos y niños se mezclan con el sonido del mar -que se recoge una cantidad de veces que a la tercera vez, maldices a la profesora que te enseñó a contar- y con él los containers chocando en la bahía, los barcos montándose en las calles, los autos tomando su lugar… Un espectáculo dantesco que difícilmente saldrá de los pensamientos de quienes lo presenciaron.
Son las 8.00 de la mañana y aun no amanece en el primer puerto militar, industrial y pesquero de la nación. Y solo se tiene la ilusión que luego de aclarar esta frase no sea un cliché, y el principal sustento de toda una zona dedicada a la extracción de recursos marinos permanezca ahí, impoluta. Todo es parte de la ilusión en la que la densa neblina y el humo y partículas tóxicas en suspensión no deja que se revele la cruda realidad que espera a este pueblo costero.
El relato de los días posteriores y las horas que sucedieron a estas cinco horas de terror, están de más. Famosos saqueos, allanamientos tonelezcos, comportamientos animales, damnificados, ayudas internacionales, compromisos de un país, cambios de mando y de estrategias en el camino fueron la tónica de las informaciones.
Fueron por lejos las horas más largas de la historia de esta gente, las horas más grises de la existencia, pero también las horas más solidarias y las mejor acompañadas en muchos casos.

